¿Cómo funciona un microondas?


14-03-2013    |   


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El Microondas fue uno de esos hallazgos casuales de nuestra historia. Hace ya 73 años, en 1940, se encontraba el ingeniero Percy Spencer trabajando en la construcción de un radar cuando se dio cuenta de que la chocolatina que llevaba en el bolsillo se había derretido. La parte concreta en la que el ingeniero trabajaba era la construcción de un magnetrón, dispositivo situado en el centro del radar que se encarga, precisamente, de trasformar la electricidad en microondas.

Obviamente, al ingeniero no se le pasó por alto las posibilidades que la acción de esas microondas podrían tener si se aplicaban a la cocción de alimentos, y comenzó a experimentar con ellas. Su primera hazaña en el camino al microondas fueron unas palomitas de maíz dentro de una caja metálica.

Pero, ¿como calientan, cuecen y cocinan los hornos microondas exactamente? El proceso es, en realidad, sencillo. Estos aparatos no cocinan la comida directamente, sino que calientan el agua que poseen los alimentos en su interior. La frecuencia de 2,45 GHz de sus microondas es la exactamente necesaria para excitar las moléculas del agua hasta hervir, haciéndola la verdadera responsable de la cocción de  los alimentos.

Aunque prácticamente todos los alimentos contienen agua y pueden ser cocinados en el microondas, existen algunos pocos como la pasta, las legumbres o el arroz que no pueden cocinarse directamente debido a esa escasez de agua en su interior. Por ello, para calentarlos o cocinarlos en un microondas, deberán ir sumergidos en agua, o estar cocinados ya previamente con otro método.

Debido a que la cocción de los alimentos en el microondas se hace gracias a las moléculas de agua que se encuentran en él es de fuera hacia dentro. Es decir, que el agua de las capas exteriores se calienta antes que la de las capas interiores de los alimentos, al igual que ocurre con todo lo que cocinamos en un horno. De ahí que cuando hacemos, por ejemplo, una lasaña congelada en el microondas a veces el interior sigue aún frío cuando las capas externas ya están cocinadas.

Es necesario saber también que si las moléculas del agua se calientan demasiado, ésta se evaporará, dando lugar a que las capas exteriores se resequen, mientras que las interiores seguirán jugosas. Una forma de evitar este problema es tapar los alimentos, para evitar que las ondas incidan directamente sobre ellos y que el vapor generado quede alrededor de lo que estamos cocinando, en lugar de repartido por todo el aparato. También se puede agregar aceite o algún tipo de grasa, pues éstas son capaces de asumir mucho mejor y de manera más lenta las microondas debido a su temperatura de vaporización más alta.

Sin embargo, no todos lo alimentos se comportan del mismo modo ante las ondas, así que habría que preguntarse por qué estas leyes se cumplen con según que cosas y con otras no. Para saberlo, simplemente debemos mirar cómo se reparte el agua en los alimentos. Por ejemplo, una patata tiene el interior mucho más acuoso que el exterior, por lo que al asarla al microondas las capas exteriores se cocinarán antes y es posible que queden resecas, pues su agua se evaporará en el proceso. 

Siguiendo estos pequeños datos sobre el modo de cocinar de nuestro horno microondas deberíamos poder solventar los problemillas que surgen a veces cuando cocinamos algo en su interior. Y bueno es saberlo, porque la cantidad de recetas posibles dentro de este electrodoméstico es interminable.

TAGS    ARROZ PATATA




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