Arroz a la cubana y 'que te quiten lo bailao'


24-04-2013    |   


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Este ya clásico plato, es el típico que puede solucionarnos cualquier situación, entre otras razones porque su elaboración no ofrece mayor dificultad y además... ¿A quien no le gusta? Muchos de vosotros estaréis pensando que dedicar tiempo a una receta tan de andar por casa como esta, sea una forma de perder el tiempo pero a ello respondo: "Mejor poco y bien que mucho y mal".

Como ya va siendo hora de reivindicar cosas nuestras, empecemos por hablar de los productos que se utilizan para esta receta a modo de que obtengamos el mejor resultado posible. Vayamos por partes:

Los huevos que elijamos deben de ser frescos. A pesar de las habladurías el color de la cáscara no es significativo de mejor o peor calidad. Ya sea blanca u oscura es irrelevante. Lo que sí es importante es fijarse en el código impreso en la cáscara. Si nos fijamos en el primer número y éste empieza por "1" querrá decir que esos huevos provienen de gallinas camperas, es decir, de las que viven en libertad al aire libre. El "0" indica que provienen de gallinas ecológicas, el "2" de gallinas que viven encerradas y el "3" de las que pasan su vida enjauladas y sin nigún tipo de movimiento. Su método de vida sobra decir, que influye directamente en la calidad del producto asi que, intentad escoger bien.

En cuanto al arroz, es preferible utilizar uno de tipo "bomba", es decir de grano redondo y que contenga en su composición altas cantidades de almidón a modo que la textura final obtenida, sea la de un arroz jugoso y parcialmente compacto. Si os gustara el arroz más ligero, podéis utilizar una variedad basmati o si lo preferís con menos almidón escoged un arroz vaporizado, de esos que no sea pasan. 

Elegir el tomate bien es una tarea cuanto menos ardua, ya que hoy en día en el mercado encontramos muchos tipos de tomates embotados de alta calidad. Tomate casero, tomate entero pelado, tomate triturado...A mí personalmente, me gusta más cocinarlo "al estilo de la abuela" como quien dice, escogiendo unos buenos tomates morunos, escaldándolos y una vez retirada la piel sofriéndolo en una sarten junto con un poco de ajo y cebolla. ¡Nunca falla!

Podemos acompañarlo de un platano frito también. Le aporta ese contraste dulzón al plato que termina por convertirlo en toda una experiencia de texturas y sabores.

¿El resultado? El blanco brillante de las claras de huevo contrastando con el blanco mate del arroz, el exquisito y reluciente amarillo de la yema, el rojo vivo de la salsa de tomate, ese plátano doradito en una esquina esperando a ser devorado...Toda una belleza pero efímera, ya que este no es un plato cuyos componentes se saboreen por separado, sino formando una mezcla homogénea de sabores.

Todo un delicioso caos en nuestras bocas. Un plato económico, rico y fácil de elaborar.

¿Qué más se puede pedir?

TAGS    HUEVO ARROZ




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