“Del pato, hasta los andares”


02-01-2013    |   


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Natalia Llopis Benito   Tenemos poca información sobre la carne de pato, y es que aunque no sea algo extraño, es poco común. Acostumbramos a tomarlo sobre una tostadita de pan a modo de foie grass, y de hecho, a muchos nos ha alimentado durante varios años entre pan y pan como bocadillo a la salida del colegio, pero pocos lo han probado de otra forma.   Del pato se come todo, la carne, el foie, los muslos, la lengua, el hígado… ¡y además se utilizan las plumas como elemento decorativo! Quién no ha tomado alguna vez algo de jamón de pato en una ensalada gourmet (exquisito con queso de cabra), o un solomillo a la plancha con foie, y ¿qué me decís del famoso pato a la naranja de los restaurantes chinos? No somos conscientes, pero si nos ponemos a pensarlo, todos hemos comido pato en más de una ocasión.   Pero, ¿de dónde salen todos estos manjares? El foie es el hígado del pato, se puede comer crudo y especiado, con lo que lo convertimos en paté; y si lo hacemos a la plancha es foie, como el que se acompaña con las carnes. El jamón, con un sabor intenso y de textura grasa viene del magret o sea, la pechuga, que si se deja curar en sal se convierte en el embutido, y si lo hacemos a la plancha, sin aceite (ya que la piel del pato es muy gruesa y es prácticamente grasa), hacemos un magret en su propio jugo, excelente.   Además de ser muy sabrosa y tierna, y de ser considerada como un producto gourmet (no olvidemos que tanto el jamón, el foie, y el magret lo encontraremos siempre en la sección de alimentos gourmet, y que no podremos encontrarlo en cualquier supermercado), tiene grandes propiedades: El pato es una de las aves más calóricas si se come con piel, porque en ella se acumula gran cantidad de grasa. Si se retira la piel, su aporte de grasas es mucho menor -en torno al 6 por ciento-, muy similar al de las carnes magras. Además, destaca por su contenido de proteínas de buena calidad y su aporte vitamínico. En la carne de pato sobresalen las vitaminas hidrosolubles, sobre todo tiamina, riboflavina, niacina y vitamina B12. En cuanto a minerales, esta carne supone una buena fuente de hierro de fácil absorción, fósforo y cinc.    Las cualidades nutritivas de la carne de pato la convierten en un alimento recomendable para personas de todas las edades. Es muy digestible y fácilmente asimilable, por lo que representa un alimento muy recomendable para niños y personas con el estómago delicado. Aquellas con exceso de peso, con problemas de colesterol o triglicéridos elevados, deberán retirar la piel y cocinar su carne a la plancha, cocida o al horno.    El pato, en cualquiera de sus formas de elaboración, marida estupendamente con salsas de frutas dulces, como la de ciruelas, grosellas, o cerezas; también queda fenomenal con un puré de manzana o acompañado de una ensalada verde, que le aporta un toque de frescura que contrasta con el intenso sabor de la carne.   Así que ya sabes, si todavía no tienes plato para estas navidades, apuesta por la carne de pato y sorprende a tus invitados con este exquisito manjar.  

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