Cocina divertida para analfabetos culinarios


06-05-2013    |   


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En la cocina con la drama mamá  es la aventura de Amaya Ascuence, una periodista de treinta y pico, que decidió meterse entre fogones con su madre. Entre ambas y con esa alegría y diversión que sólo es capaz de generar la cocina cuando de verdad se trastea en ella sin importar las manchas, han ideado una serie de platos, divertidos la mayoría de ellos, que explican en estas páginas acompañadas de conversaciones y situaciones cuanto menos desternillantes.

La autora de este singular libro es periodista y bloguera. Amaya Ascuence se ha ganado la adhesión del público gracias a su blog (www.comonoserunadramamama.com), cuyo contenido ahora se materializa en libro.   En contra de lo que pueda parecer Amaya no es ni de cerca una experta en la cocina. Ella misma no se cansa de repetir o dejar claro que no sabe cocinar. Sin embargo, tiene un mérito innegable: es capaz de hacernos llegar con alegría mil y una situaciones que trascienden en la cocina y que giran en torno a platos y recetas. Atrevida y decidida, las experiencias que narra en este libro, relatadas en primera persona, son un derroche de simpatía. Entre peripecias y decepciones (posee el récord Guinness del peor arroz blanco del mundo) la autora nos guía por la senda de intentos frustrados en el arte culinario en el que se adentra de la mano de su inseparable ‘drama mamá’.    Esta periodista metida a cocinera consigue arrancarnos una sonrisa con cada nuevo capítulo. Su lógica es aplastante y quien más y quien menos ha tenido la tentación de solucionar de igual modo situaciones y receta. Ni corta ni perezosa nos describe cómo hacer una tortilla de patatas sin aceite de oliva, utilizando en su lugar mantequilla, y claro está, no le queda más remedio que reconocer que evidentemente no es lo mismo. “Pues no, coño, no sabe igual. Sólo consigues que las patatas sepan a mantequilla”.    Otra conclusión bastante disparatada de la autora se produce al interpretar las instrucciones para hacer gelatina: “Si dice cuatro horas en el frigorífico, pues está claro, dos en el congelador, y listo”.    Entre risas, erróneas deducciones y malos hábitos alimentarios también encontramos consejos útiles, platos llenos de humor y cocina casera hecha con amor, entre la que se incluyen veintiuna recetas de la gastronomía popular navarra, que la escritora cocina siempre a fuego lento en compañía de su madre. Ambas son protagonistas de esta obra divertida con final feliz y, al igual que la autora, aprenderemos a cocinar platos fáciles y resultones con la seguridad de haber aprendido de una mamá, aunque en ocasiones esa mamá dramatice sobre nuestra alimentación. 

TAGS    ARROZ




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