El café: Bebida social


26-07-2013    |   


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Todos nos hemos reunido alrededor de una taza de café para charlar con los amigos, para escuchar música, etc.

Para muchos es también un rito, nuestra particular forma de empezar el día, la tarde o la noche. Cada uno tenemos un café favorito y un momento para tomarlo, algunos hasta una taza en concreto.

Otros lo utilizan como droga, como estimulante, no pueden realizar sus cometidos sin una taza, así como todo estudiante ha pasado alguna noche de insomnio, con la ayuda del café.

Los países cultivadores, tradicionalmente, han desarrollado toda su economía a través de estas semillas. El cultivo, empaquetado y comercialización del café, son actividades de carácter global que afectan a diversas culturas y por tanto a miles de individuos.

El café es la semilla de la “coffea arábica” o la “coffea robusta” .Esta semilla es una cereza que contiene en su interior dos granos de café. La variedad arábica procede de Etiopía, de la región de Kafa, desde donde se extendió en primer lugar a Arabia, allí se utilizaba sobre todo por su efecto vigorizante. Su cultivo es delicado.

La variedad “robusta”, procede del Congo y es más fácil de cultivar pues resiste mejor las inclemencias del tiempo. Tiene un sabor más fuerte, más cafeína y es más oscuro y denso.

A Europa llegó en el año 1.600 de la mano de comerciantes venecianos, popularizándose su consumo en todos los países, pero llegó a estar prohibido en alguno de ellos, al ser considerado como una droga.

En América se vio por primera vez en 1689, estableciéndose el primer café de este país en Boston. En el siglo XVII alcanzó su completa aceptación social. Empezó así a extenderse su cultivo por Ceilán e Indonesia y sobre todo en América del Sur. Es Brasil, el primer productor mundial de café, alrededor del 75 % del café de todo el mundo se cultiva en este país.

La mayoría del café que se consume pertenece a la variedad “arábica”, aunque también se utilizan otras subvariedades como la “ibérica”, “racemosa” o “abeokutae”.

Los cafés gourmet se preparan exclusivamente con arábica de la mejor calidad, como el Blue Mountain de Jamaica, Supremo de Colombia, Tarrazú de Costa Rica, Antigua de Guatemala y Sidamo de Etiopía.

Una vez recolectada y desecada la semilla, se procede al tostarla, en algunos países se hace añadiendo un 15 % de azúcar obteniéndose así el café torrefacto, de aroma más intenso. El que se tuesta sin azúcar se denomina natural.

Normalmente las variedades de café se denominan por su lugar de procedencia, por lo que hablamos de café de Colombia, de Brasil, etc.

El café se puede tomar de mil maneras y cada persona tiene la suya: solo, con leche, nata, crema, licor, hielo, granizado, etc.

Preparar un buen café no deja de ser un arte y de eso los italianos saben mucho. Además de utilizar una buena materia prima hay que saber hacer un buen expreso, no en vano es uno de los requisitos para valorar un establecimiento de hostelería.

No deja de sorprendernos que establecimientos con una elevada reputación, fallan tremendamente en el café.

El café puede prepararse al estilo turco, haciendo hervir el café molido en el agua; de filtro, haciendo pasar agua hirviendo por un filtro que contiene café; espresso, haciendo pasar rápidamente agua hirviendo bajo presión; ristretto, igual que el anterior pero con más café; café a dos, entre el de filtro y el expreso.

El café debe conservarse en grano y molerse justo antes de su utilización, para que no pierda el aroma.

Existe también desde 1820 y gracias a Friederich Ferdinand Runge, el café descafeinado, idóneo para aquellas personas que no pueden tomar excitantes o que no quieren perder el sueño.

En 1881 un científico americano Satori Kato, presentó el primer café soluble, este se obtiene a partir de un doble proceso de secado y liofilización y permite tomar una taza de café, reconstituyendo el polvo obtenido simplemente con agua.

Existen también cafés enlatados o embotellados e incluso concentrados de café. En el año 2000, aparecieron en cápsulas, sistema que ha tenido una gran aceptación entre los consumidores.

El consumo de café, como venimos comentando siempre, no es bueno ni malo, todo depende de la dosis. Más de cuatro tazas de café al día pueden ser perjudiciales para la salud, pero en menor medida es bueno, por ejemplo para las cefaleas, también ayuda a mantener el estado de alerta. Si bien los beneficios no están del todo contrastados.

El café se utiliza además como aromatizante en pasteles, helados, licores.., en analgésicos e incluso como fertilizante.

Tomar una taza de café al día no puede ser malo y menos si se toma en compañía.

TAGS    CAFÉ




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