Québec, suculento destino


02-07-2007    |   


ARTÍCULOS



Sopa de garbanzos

Con el nombre de Québec se conoce a la provincia francófona de Canadá y también es el nombre de su capital, una de las ciudades más bellas y ricas en historia del territorio de Norteamérica. Recibe cerca de cuatro millones de visitantes por año y el año próximo cumplirá 400 años de haber sido fundada.

Los primeros franceses llegaron a América desde el siglo XVI a los territorios de Acadia (después Nueva Escocia), a los Grandes Lagos, al sur de Mississippi y hasta el Golfo de México y Nueva Orleáns. Franceses e ingleses se enfrentaron constantemente para lograr el dominio, hasta que en 1765, con el Tratado de París, Gran Bretaña se hizo dueña de Canadá y otros territorios.

Sin embargo, los franceses establecidos no olvidaron su idioma, ni su cultura, y en una revolución pacífica, lograron imponerse en los últimos años, haciendo del francés su idioma oficial y del Código Civil inspirado en el derecho francés, su forma de legislar. Esto contrario a lo que sucede en otras provincias canadienses donde el derecho civil se rige por leyes dictadas por la Common Law británica.

La parte antigua de la ciudad cuenta toda esa historia con sus resplandecientes edificaciones al estilo francés y también en los innumerables museos. En 1985, la UNESCO nombró al distrito ?Old Quebec? (viejo Québec) Patrimonio de la humanidad.

También los alrededores de Québec son de una belleza incomparable, situada a un lado del río St. Lawrence, los paisajes tanto en verano como en invierno son tarjetas postales.

Por ello, nada mejor que desplazarse desde Montreal o cualquier otra ciudad aledaña, en tren. El trayecto en los cómodos y veloces carros de VIA1 Rail, hacen del viaje un paseo panorámico, el servicio al interior es de lo mejor, para la primera clase incluyen un menú gourmet con vino.

Cerca de Québec el parque de diversiones Valcartier que durante el invierno permite disfrutar de juegos y atracciones en la nieve y durante el verano se transforma en un parque acuático. Dentro del sitio tienen el Pub Lily-Marlène, donde después de una larga jornada de ejercicio se antoja reponer fuerzas con platillos suculentos.



El vino y la comida en esta provincia se distinguen por su raíz francesa y esta es especialmente notoria en la Ciudad de Quebec, considerada por muchos un destino gourmet debido a sus múltiples restaurantes y bistros localizados en las pintorescas avenidas. Siendo un destino familiar, para los más jóvenes, sitios como Ashton, ofrecen comida rápida de calidad y ahí son famosas las papas ?Putin?, especialidad quebequense de papas fritas a la francesa con queso y bañadas con gravy.

Phillipe Steinbach
Sidra de hielo
Con la misma técnica utilizada para la elaboración del vino de hielo que consiste en dejar que la fruta se congele, elaboran sidra de hielo en los alrededores de Québec. Es una bebida ideal para servir con quesos y postres, para ser el postre mismo o incluso, para acompañar platillos que aceptan un contraste dulce como puede ser el foie gras, piezas de charcutería o algunos mariscos.

Phillipe Steinbach, propietario de la Sidrería Domaine Steinbach ?la única orgánica en Quebec?, explica que quienes elaboran esta sidra tienen sus propios métodos y mientras algunos dejan las manzanas en el árbol para que se congelen; otros las bajan y las colocan a la intemperie donde se congelan a temperaturas que van de los cero hasta menos 25 grados Celsius.

Al congelarse las manzanas, concentran sus sabores en el líquido que se obtiene al prensarlas y resulta un jarabe delicioso, que dejan fermentan por seis o siete meses. El rendimiento es poco si se le compara con el rendimiento de la sidra. Para elaborar 200 a 250 mililitros de sidra de hielo, se requieren aproximadamente tres kilos de manzanas. Tiene una graduación alcohólica de alrededor de 10 grados y se sirve fría en una copa de licor.

El Hotel Auberge Saint Antoine y su ?Panache?

Este hotel de Quebec, al igual que su restaurante Panache, han sido distinguidos con los mejores premios. En noviembre de 2006 el hotel recibió el trofeo de Relais & Château; cada año, desde 2003, es seleccionado como uno de los mejores del mundo por la revista Condé Nast Traveler y entre muchos otros también tiene la distinción CAA-AAA Four Diamonds Awards.

El hotel posee una belleza que resalta por la atinada intervención de arquitectos y diseñadores quienes lograron armonizar lo antiguo con el confort de lo moderno, realmente cuesta trabajo salir, porque dentro hay mucho que hacer y sobre todo mucho que ver. Es en sí mismo un museo, la estructura fue restaurada e inició operaciones hoteleras en 1992, con 82 habitaciones y 12 suites. Después de su restauración, los artefactos que fueron rescatados en excavaciones se clasificaron y fueron colocados en vitrinas empotradas en las paredes o en muebles en cada uno de los seis pisos y esa es la decoración del lugar.

Estos artículos son vasos, copas, cubiertos, platos, artículos personales como cepillos y recipientes de porcelana para pomadas y cremas y representan una época que va de 1632 hasta 1914. En el lobby bar del hotel, conservan parte del muro de piedra y un cañón que sirvió de resguardo para la infantería francesa mientras hacía frente a las fuerzas británicas.

Dentro del hotel, el restaurante Panache, que abrió en julio de 2004, ha llamado la atención de los mejores críticos del mundo, este año está en la Guía Relais & Chateaux. Además, ha sido nombrado como uno de los 10 mejores nuevos restaurantes por la revista ?EnRoute?, una de las más leídas en todo Canadá, entre muchos otros premios y distinciones.

El lugar es encantador, la estructura de 1700 es el escenario, los meseros disponen todo discretamente, el sommelier elige los vinos y el chef prepara delicias con productos de Québec, al estilo tradicional francés, dejándolo disfrutar de toda una experiencia. A sus 34 años, el chef Francois Blais, tiene muy claro lo que desea en su cocina y es la frescura de los productos de Québec, en su restaurante nada está congelado, dice que para él, el peor ingrediente que puede utilizar un chef es el pescado congelado. Las escalopas que prepara magistralmente con hongo shiitake y una sopa perfumada con acedera, demoran una y media hora en llegar hasta la puerta de su restaurante, después de su captura.

Otra de sus especialidades y que tiene mucho que ver con la vanguardia culinaria aún cuando su estilo de cocina sea tradicional, es cocinar un producto en distintas formas. ?Salmon taster?, es un platillo donde el salmón se luce: salmón ahumado en láminas, salmón en filete fresco con betabeles amarillos y una tártara de salmón con hierbas finas. Cada uno con sabores diferentes, pero un mismo ingrediente.

Si va por Québec, sin duda tendrá que darse una vuelta a ?Panache? y también no dude en visitar cualquiera de los muchos restaurantes o bistros que hay por toda la ciudad, todos tienen una excelente calidad. Otro restaurante que no hay que olvidar en un itinerario gastronómico es Laurie Raphael, del chef Daniel Vézina, famoso en Québec por sus platillos con innovaciones de cocina contemporánea mundial. El menú de degustación lo elabora siguiendo su inspiración momentánea, por lo que en la carta no tiene los nombres de los platillos que va a probar, sino que serán una sorpresa al paladar.

RECETAS tomadas del libro Canadá la excelencia en su mesa


Costillas de cerdo crujientes con jarabe de arce
La mayoría del jarabe de arce canadiense que también se conoce como miel de maple, proviene de Québec

4 porciones

1 y 1 /2 kilos de costillas magras de cerdo
175 mililitros de jarabe de arce
1 cucharada de salsa de chile rojo
1 cucharada de salsa Inglesa
1 cucharada de vinagre de vino
1 cebolla pequeña, picada
1 y 1 /2 cucharadita de mostaza seca
sal y pimienta al gusto

Precalentar el horno a 200 grados y asar las costillas durante media hora sobre una rejilla. En una cacerola colocar los demás ingredientes y calentar, dejar hervir por 5 minutos.

Bajar la temperatura del horno a 180 grados. En un tazón colocar las costillas y bañarlas con la salsa, dejar que se impregnen bien. Asar otros 45 minutos, sin cubrir, untando las costillas con la salsa a menudo. Servir con una ensalada.


Sopa de garbanzos al estilo tradicional
La sopa de garbanzos es un plato destacado de la cocina francocanadiense.

10 a 12 porciones

1 kilo de garbanzos blancos secos
300 gramos de carne de cerdo salada (ver nota)
50 gramos de panceta o tocino sin ahumar
100 gramos de zanahoria en dados
100 gramos de apio en dados
100 gramos de cebolla picada
1 ramillete de perejil picado
1 bouquet garni
1 hoja de laurel
sal y pimienta

Poner los garbanzos en agua fría durante 12 horas, hasta que ablanden. Colocar la carne de cerdo salada en una cazuela y añadir suficiente agua fría para cubrirla. Llevar a ebullición. Escurrir el líquido y desechar.

Cortar la carne de cerdo en dados y saltearla junto con el tocino. Incorporar las verduras, los garbanzos, el bouquet garni, el perejil, la hoja de laurel, sal y pimienta. Añadir suficiente agua fría para cubrirlo todo, llevar a ebullición y dejar hervir a fuego lento durante unas dos horas.

(Publicado en la sección Gourmet de Diario Monitor el 31 de marzo de 2007)

TAGS    QUESO SALMÓN PESCADO VINO TINTO DE VERANO




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Patricia Wriedt




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