Patialegre, diseño a la mesa


23-10-2015    |   


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No duda al contestar. Responde segura. No, no ha tenido crisis de inspiración, ni de creatividad. Siempre hay ideas, pero hay que pulirlas muchoexplica. No, aún no se ha planteado publicar su propio libro con ilustraciones. Tal vez el libro de otro. No. Diseñar ropa no está entre sus planes, por ahora. Y no, no le faltan ideas, al contrario. Valentina es creativa, una mente inquieta que tan pronto estampa sus diseños en almohadones como crea una vajilla que invita a viajar por el mundo.

 

Esta colombiana de Bucaramanga, una ciudad al nordeste del país, pasó por Madrid hace cuatro años por estudios. Encontró el amor y se quedó. Y con ella se trajo dos maletas de 23 kilos en las que tuvo que meter toda una vida y de paso, su proyecto Patialegre, una marca de ilustración y decoración muy personal. “Patialegre es una palabra que usamos en Colombia para fiestero. Todas las madres se lo han dicho alguna vez a sus hijos” explica sonriente.

Y es que sus colecciones para el hogar desprenden eso mismo. Un toque de alegría, de humor original, de color. No hay más que echar un vistazo a su estudio. Una tinaja reconvertida en bebedero para sus mascotas, ilustraciones del edificio Capitol de Madrid -al que guarda especial cariño- una simpática y dorada cabeza de Buda regalo de una amiga, un retrato hecho por Angela Dallinger y una exagerada lámina de la Mona Lisa. Un espacio vivido.

 

“Siempre he sentido fascinación por los regalos, los souvenirs. Eso que la gente se lleva a casa” Los afortunados que se dejaron ver por el Big Food Great Market se pudieron llevar a casa alguno de los objetos de la edición limitada y especialmente creada para el evento: una vajilla de platos y tazas hechos a mano e inspirada en la gastronomía española. El resultado: todo vendido a excepción de dos ejemplares que guarda a buen recaudo.

 

Desde 2011 su trabajo ha evolucionado claramente. “Crecí en una casa en la que las cosas estaban para ser usadas. Hay casas en las que no se puede tocar nada Las cosas se tienen que poder dañar. La contemplación en los museos y en las casas, hay que hacer vida” La vuelta al mundo en cien macetas, los platos decorativos inspirados en Murakami, bolsas de tela, cojines, bisutería para Ginger&Velvet o su propio diseño para Kipling son buen ejemplo de su abanico creativo.

 

De su madre aprendió que ella también era capaz de crear las cosas que veía y le gustaban. “Creo que llevo a una señora de la casa dentro dice entre risas cuando trata de explicar su atracción por la decoración de interiores. Pero también por los espacios compartidos como la Taberna Madrid Madriz donde ha ilustrado la carta, inyectando el punto Patialegre al plato tradicional. Me gusta que la ilustración pueda plasmarse en la gastronomía. Por ejemplo, dibujar los platos en vez de hacerles una fotografía

Vivir entre platos, menús y tapas le hizo reflexionar sobre cómo los españoles nos relacionamos a la mesa. Mientras que “en Colombia, ponemos en un solo plato todo lo que vas a comer, aquí la comida está hecha para compartir. Picotear, es chévere. Da pie a la conversación. Es una dinámica distinta” Eso es precisamente lo que Valentina hace. Crear objetos cotidianos y únicosque poder llevarse al hogar o mejor aún, regalar. “Es una excusa para seguir compartiendo porque detrás del regalo hay una historia

 

En sus redes sociales, se pueden ver todas las colecciones. Trabaja también por encargo. 

 

Sandra Sanz López.

TAGS    TAPAS




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