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Lunes 10 de Diciembre del 2018

Contra el Vicio de la Rapidez, la Virtud de la Lentitud


hace 17 años
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Mari Angeles Gallardo
Amante de la cocina


SLOW FOOD
Es un hecho que la comida rápida o ?fast food? ha invadido todos los países del mundo y ha llegado hasta los lugares más recónditos de nuestro planeta. Los arcos dorados de las hamburguesas nos dan la bienvenida aún en pequeñas poblaciones rurales, y hasta en la entrada de la Gran Muralla china nos encontramos con el famoso coronel americano que anuncia sus pollos de Kentucky. Es sorprendente y preocupante ver que en países donde hay una deliciosa comida rápida autóctona, hecha artesanalmente, como las tapas en España, los tacos en México o las pizzas y los pannini en Italia, las nuevas generaciones se sientan más atraídas por la comida extranjera preparada en serie que por los sabrosos platillos nacionales.



Pero cuando los famosos arcos dorados se instalaron en la Piazza de Spagna en Roma, un periodista italiano, Carlo Petrini, dijo ?Basta? y organizó una asociación llamada ?Slow Food? o comida lenta, con la intención de salvaguardar las tradiciones nacionales amenazadas por la invasión de comida rápida extranjera.

?Nuestro emblema será el símbolo de la lentitud?, así fue como en julio de 1986 Bra, una ciudad piamontesa de 30.000 habitantes, se convirtió en la sede de este movimiento cuyo objetivo es promulgar una nueva filosofía del paladar como una combinación de conocimiento y placer. En 1989 se convirtió en un movimiento internacional a lo largo de una reunión celebrada en París. Como emblema se escogió el caracol, símbolo de la lentitud, que se usa como amuleto contra la rapidez, obsesión del mundo en que vivimos, donde muchas veces no tenemos tiempo ni de sentarnos a comer y por ello vamos a un ?Fast Food? a ingerir cualquier cosa para tener energía para seguir corriendo. Desde su fundación hasta la fecha ?Slow Food? ha estado presidida por Carlo Petrini.
Los miembros de ?Slow Food? se oponen al ritmo de vida en el que no se dedica el tiempo necesario para comer bien y para compartir la comida con familiares o amigos. Consideran que hay que apreciar lo que se come y se bebe, y que la comida debe ser un rato de grata convivencia.



El movimiento se preocupa por contrarrestar la tendencia a convertirnos en un mundo de sabores universales, donde no se respeten las tradiciones de cada país, de cada región y aún de cada población. Uno de los placeres de viajar es descubrir comidas que no conocemos y saborear platillos únicos que sólo se pueden encontrar en determinados lugares. Es de gran importancia conservar y difundir el conocimiento y el aprecio de cada cultura, ya que los productos reflejan la esencia de su lugar de origen y la técnica de su manufactura, a veces centenaria, enseñada de padres a hijos. Una Coca-Cola sabe igual en México que en España o en cualquier otro lugar del mundo ya que se prepara a base de una fórmula química exacta. Pero el sabor de un vino, un queso, un jamón serrano, o un aceite de oliva depende de muchos factores controlados por la naturaleza, y puede variar no sólo por circunstancias geográficas de una zona a otra, sino también por circunstancias climatológicas de un año a otro dentro de la misma zona, como se demuestra claramente en las añadas de los vinos.

Una de las grandes preocupaciones de Slow Food es salvaguardar los productos artesanales y los lugares tradicionales de comida como tascas, heladerías, pastelerías o cafés, que están amenazados por la competencia de las grandes cadenas de restaurantes y supermercados y por los productos industriales que se ofrecen a precios inferiores.


Slow Food cuenta hoy con mas de 65,000 socios en 45 países
Después de casi 16 años de haber sido fundada, la asociación cuenta con más de 65.000 socios en cuarenta y cinco países de los cinco continentes.



Los socios forman ?convivios? que son grupos que se reúnen para degustar comida típica, productos de temporada y vinos de la región. A veces se prueban platillos o vinos de otros lugares. De cualquier forma, un elemento importantísimo es disfrutar de una grata convivencia. También se organizan viajes gastronómicos y clases de cocina y de enología dentro del país o en el extranjero. Para mayor información sobre la organización y sobre los convivios existentes en diferentes países ir a www.slowfood.com
.


Cada dos años se celebra el ?Salón del Gusto? en la ciudad de Turín, que es a la vez un gran mercado y una escuela de educación sensorial. No comentaré más sobre este evento ya que pueden leerlo en el estupendo reportaje que Matteo Gaffoglio hizo sobre el último salón celebrado en Octubre del año 2000 El Salón del Gusto del 2000 en Turín

.


El próximo salón será nuevamente en Turín del 24 al 28 de octubre de este año.




Tu iniciativa puede ser la seleccionada. Infórmate en:
Objetivo Premio Slow Food 2002: Proteger La Biodiversidad




  1 COMENTARIO




15/03/2016  |  15:19
Lo importante no es comer bien, sino comer a gusto, y el hecho de ingerir alimentos tiene que ser una prolongación de nuestra vida social, nunca un fín en sí mismo. Mastique bien los alimentos, coma despacio, disfrute con sus acompañantes, ríase, y sobretodo no lo haga con prisa, porque en ello está depositado el principio básico de su salud, y con ello, la de los suyos que le rodean afectivamente.
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